Plantas del clima mediterraneo seco

Animales en el clima mediterráneo

En prácticamente todos los análisis de los patrones globales de biodiversidad descritos anteriormente se echa en falta algún intento de explicar los notables niveles de diversidad vegetal presentes en las cinco regiones climáticas de tipo mediterráneo (MTC) del mundo, y sobre todo en los matorrales esclerófilos de hoja perenne que dominan estas regiones, todas ellas consideradas como puntos calientes de biodiversidad (Myers et al., 2000). Estas cinco regiones incluyen la cuenca mediterránea, California, el centro de Chile, la región del Cabo de Sudáfrica y el suroeste de Australia (Figura 1) y comparten el régimen climático globalmente inusual de inviernos húmedos suaves y veranos cálidos y secos. Aunque en conjunto solo cubren alrededor del 2,2% de la superficie terrestre mundial, albergan aproximadamente una sexta parte de la flora mundial (Cowling et al., 1996; Rundel et al., 2016). Estas cinco regiones de MTC se sitúan principalmente en los márgenes suroccidentales de las masas terrestres continentales a unos 30-40oN y a una latitud S, confundiendo el patrón clásico de reducción de la diversidad de especies con el aumento de la latitud.

Plantas perennes mediterráneas

El árbol que pierde sus hojas es posiblemente la imagen más reconocible del otoño. En las zonas templadas del mundo, como América del Norte, la razón más común por la que los árboles pierden sus hojas, un proceso llamado abscisión, es para protegerse de los daños del frío. La planta percibe una disminución de las horas de luz y responde retirando los nutrientes de las hojas para almacenarlos (la retirada de la clorofila verde da lugar a una hoja amarilla), creando una capa de células de barrera entre el tallo y la hoja, y dejando que ésta se desprenda. Aquí en SF verás mucho de esto muy pronto en los gingkos, frutas de hueso, aviones de Londres, etc.

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Este patrón tan regional se hace aún más matizado en San Francisco y otras partes especialmente costeras del Área de la Bahía, donde los veranos se caracterizan por la niebla y un rango de temperaturas aún más pequeño. Aquí las plantas obtienen algo de humedad estival de la niebla, por lo que están menos presionadas para entrar en letargo, y su letargo puede ser más corto o menos extremo. La primera lluvia de invierno, que puede producirse en octubre, hace que las plantas inactivas vuelvan a crecer.

Plantas mediterráneas resistentes a la sequía

Aunque tardío, este artículo tiene el carácter de una introducción a las aportaciones del autor sobre jardinería con plantas mediterráneas. La comparación de lo nuestro con regiones de clima similar en todo el mundo ayuda al cultivo de sus plantas. La serie continuará en un próximo número con un examen de las posibilidades de jardinería de los arbustos de flor de Australia Occidental.

En las costas occidentales de todas las grandes masas de tierra del mundo y en los lados más cálidos de las regiones templadas (las más alejadas de los polos) se encuentran esas tierras soleadas que, sin embargo, no son desiertos, sino que sustentan floras ricas y notables. Hay cinco de estas zonas de clima mediterráneo: las tierras que bordean el Mediterráneo por todos lados, nuestras propias laderas del Pacífico, el centro de Chile, el sudoeste y el sur de Australia y una pequeña porción occidental del Cabo de Buena Esperanza en el sur de África. En el hemisferio norte, estas zonas se centran aproximadamente en los 40° de latitud y en el hemisferio sur en los 35°, una diferencia importante, como veremos.

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Las adaptaciones de las plantas mediterráneas

El clima mediterráneo /ˌmɛdɪtəˈreɪniən/ o clima seco de verano se caracteriza por veranos secos e inviernos suaves y húmedos. El clima recibe su nombre de la cuenca mediterránea, donde este tipo de clima es más común. Las zonas climáticas mediterráneas suelen estar situadas a lo largo de los lados occidentales de los continentes, entre aproximadamente 30 y 40 grados al norte y al sur del ecuador. La causa principal del clima mediterráneo, o de verano seco, es la dorsal subtropical que se extiende hacia el polo de ese hemisferio durante el verano y migra hacia el ecuador durante el invierno debido a las crecientes diferencias de temperatura entre el norte y el sur[aclaración necesaria].

La vegetación resultante de los climas mediterráneos es la garriga o maquis en la cuenca mediterránea, el chaparral en California, el fynbos en Sudáfrica, el mallee en Australia y el matorral en Chile. En las zonas con este clima es donde se ha desarrollado tradicionalmente la llamada “trinidad mediterránea” de productos agrícolas: trigo, uva y aceitunas.