Cuales son los ecosistemas de agua dulce

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El agua dulce es la savia de nuestro planeta, y los ecosistemas de agua dulce conectan a las personas con los recursos que necesitan para prosperar. Pero cuando los ríos, los lagos y los humedales se degradan, se pone en peligro su capacidad de proporcionar un suministro fiable de agua limpia y de mantener las especies de las que dependen millones de personas.

Los ecosistemas de agua dulce del planeta están en crisis: Las investigaciones han revelado que las poblaciones de las especies de agua dulce controladas han disminuido en un 84% y que casi un tercio de los humedales

La demanda de agua dulce supera a la oferta. Muchos sistemas de agua de todo el mundo están actualmente sobrecargados, y algunos están ya muy cerca de agotarse: La ciudad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) apenas evitó el “Día Cero”, cuando se esperaba que los grifos de la ciudad se cerraran. Según una estimación, en 2030 nuestra necesidad de agua será un 40% mayor que nuestros suministros de agua fiables.

La agricultura, los procesos industriales, los residuos no tratados y las tierras degradadas son las principales causas de contaminación de los sistemas de agua dulce. La mala calidad del agua amenaza a las especies de agua dulce, afecta a la pesca hasta las costas, aumenta los costes de tratamiento del agua y plantea riesgos para la salud humana.

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Importancia del ecosistema de agua dulce

Los ecosistemas de agua dulce han sufrido importantes transformaciones a lo largo del tiempo, lo que ha repercutido en diversas características de los ecosistemas[4] Los intentos originales de comprender y controlar los ecosistemas de agua dulce se vieron impulsados por las amenazas a la salud humana (por ejemplo, los brotes de cólera debidos a la contaminación de las aguas residuales)[5] Los primeros controles se centraron en los indicadores químicos, luego en las bacterias y, por último, en las algas, los hongos y los protozoos. Un nuevo tipo de seguimiento consiste en cuantificar distintos grupos de organismos (macroinvertebrados, macrófitos y peces) y medir las condiciones de los arroyos asociadas a ellos[6] Las amenazas a la biodiversidad de agua dulce incluyen la sobreexplotación, la contaminación del agua, la modificación de los caudales, la destrucción o degradación del hábitat y la invasión de especies exóticas[7].

Existen tres tipos básicos de ecosistemas de agua dulce: Lénticos (agua de movimiento lento, incluyendo charcas, estanques y lagos), lóticos (agua de movimiento más rápido, por ejemplo, arroyos y ríos) y humedales (zonas en las que el suelo está saturado o inundado durante al menos una parte del tiempo).

Tipos de ecosistemas de agua dulce

El agua dulce se define como aquella que tiene una baja concentración de sal, normalmente inferior al 1%. Las plantas y los animales de las regiones de agua dulce se adaptan al bajo contenido de sal y no podrían sobrevivir en zonas de alta concentración de sal (es decir, el océano). Existen diferentes tipos de regiones de agua dulce:

Estas regiones varían en tamaño desde unos pocos metros cuadrados hasta miles de kilómetros cuadrados. Dispersas por toda la tierra, varias son restos de la glaciación del Pleistoceno. Muchas lagunas son estacionales y duran sólo un par de meses (como las charcas sésiles), mientras que los lagos pueden existir durante cientos de años o más. Los estanques y los lagos pueden tener una diversidad de especies limitada, ya que suelen estar aislados unos de otros y de otras fuentes de agua, como los ríos y los océanos. Los lagos y estanques se dividen en tres “zonas” diferentes que suelen estar determinadas por la profundidad y la distancia a la costa.

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La zona más alta cerca de la orilla de un lago o estanque es la zona litoral. Esta zona es la más cálida porque es poco profunda y puede absorber más calor del Sol. Alberga una comunidad bastante diversa, que puede incluir varias especies de algas (como las diatomeas), plantas acuáticas enraizadas y flotantes, caracoles que pastan, almejas, insectos, crustáceos, peces y anfibios. En el caso de los insectos, como las libélulas y los mosquitos, sólo se encuentran en esta zona los estados de huevo y larva. La vegetación y los animales que viven en la zona litoral son el alimento de otras criaturas como tortugas, serpientes y patos.

Datos sobre los ecosistemas de agua dulce

No hay duda de que hemos entrado en el Antropoceno para los ecosistemas de agua dulce. Las referencias a la “escasez de agua” comenzaron a aumentar en las publicaciones inglesas a principios del siglo pasado, pero su prevalencia disminuyó en la década de 1970, asociada a un aumento del uso del término “crisis del agua” (Figura 1). A lo largo de este periodo, el término “demanda de agua” ha seguido aumentando su prevalencia y la “crisis global del agua” ha surgido como un nuevo apelativo para el siglo XXI. Es improbable que nuestro enfoque anterior de la gestión del agua pueda satisfacer las crecientes necesidades humanas de agua ante el cambio acelerado de nuestros ecosistemas de agua dulce, y mucho menos abordar las consecuencias del continuo deterioro del medio ambiente.

El objetivo de este artículo sobre el “gran reto” es poner de relieve lo que se puede hacer para abordar estos problemas, desde las iniciativas de gobernanza a escala mundial hasta las acciones sobre el terreno a escala local, destinadas a atajar los problemas en su origen. También deseo explorar qué más podemos hacer para mejorar el compromiso entre las disciplinas científicas y técnicas con intereses en la gestión del agua dulce, y comunicar más eficazmente la causa y la consecuencia de estos problemas, y las posibles soluciones a ellos, a los responsables de la toma de decisiones y a la comunidad en general.

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