De que forma afecta la agricultura a los ecosistemas

Cómo afecta la deforestación al ecosistema

La agricultura contribuye al cambio climático y se ve afectada por él. La UE debe reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura y adaptar su sistema de producción de alimentos para hacer frente al cambio climático. Pero el cambio climático es sólo una de las muchas presiones que sufre la agricultura. Ante la creciente demanda mundial y la competencia por los recursos, la producción y el consumo de alimentos de la UE deben considerarse en un contexto más amplio, que vincule la agricultura, la energía y la seguridad alimentaria.

La alimentación es una necesidad humana básica, y una dieta saludable es un componente clave de nuestra salud y bienestar. A lo largo del tiempo se ha desarrollado un sistema complejo y cada vez más globalizado de producción y suministro para satisfacer nuestra necesidad de alimentos y de diferentes sabores. En el mundo actual, un pescado capturado en el Atlántico puede servirse en pocos días en un restaurante de Praga junto a un arroz importado de la India. Del mismo modo, los productos alimentarios europeos se venden y consumen en el resto del mundo.

Antes de llegar a nuestros platos, nuestros alimentos son producidos, almacenados, procesados, envasados, transportados, preparados y servidos. En todas las etapas, el aprovisionamiento de alimentos libera gases de efecto invernadero a la atmósfera. La agricultura, en particular, libera importantes cantidades de metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero. El metano es producido por el ganado durante la digestión debido a la fermentación entérica y se libera a través de los eructos. También puede escapar del estiércol almacenado y de los residuos orgánicos en los vertederos. Las emisiones de óxido nitroso son un producto indirecto de los fertilizantes nitrogenados orgánicos y minerales.

  Ejercicios productividad ecosistemas

Servicios ecosistémicos de la agricultura

La forma en que los agricultores cultivan y crían animales puede ser buena o mala para la biodiversidad. Por un lado, los agricultores pueden apoyar la biodiversidad mediante métodos agrícolas cuidadosos. Por otro lado, si los agricultores no tienen cuidado, el medio ambiente y los organismos de la granja y sus alrededores pueden resultar perjudicados.

Los árboles pueden actuar como filtros naturales del agua. Sus raíces absorben el agua de lluvia y minimizan la cantidad de escorrentía que llega a los ríos y lagos. La escorrentía suele llevar pesticidas de los campos de los agricultores que pueden dañar los ecosistemas acuáticos.

Un puñado de tierra agrícola es rico en biodiversidad. La biodiversidad del suelo incluye animales, bacterias, hongos e incluso las raíces de las plantas que crecen encima. Los suelos forman complejos ecosistemas que hacen posible la agricultura. Hay millones de organismos que viven en el suelo: microorganismos, como bacterias y hongos, y macroorganismos, como gusanos, ácaros, hormigas y arañas. Estos organismos pueden ayudar a los agricultores a reducir los efectos negativos de la agricultura. Cuando comen y excavan bajo tierra, las lombrices, las termitas y otros organismos excavadores mezclan las capas superiores, redistribuyen los nutrientes y aumentan la cantidad de agua que absorbe el suelo. Algunos macroorganismos son fundamentales para las técnicas agrícolas locales. Los agricultores de Burkina Faso y de otras zonas de África Occidental animan a las termitas a vivir y excavar en sus parcelas porque mejoran el suelo.

Impacto medioambiental de la agricultura

Una de las principales preocupaciones medioambientales de la agricultura moderna tiene que ver con los productos químicos que ponemos en los cultivos y lo que ocurre cuando esos cultivos acaban en la cuenca hidrográfica. A menudo se utilizan pesticidas y otros productos químicos para producir más cosechas, y estos pesticidas no sólo caen sobre los cultivos y se quedan allí: son transportados por el viento y el agua y afectan a los ecosistemas circundantes.

  Cambios a nivel global de los ecosistemas

Los fertilizantes también se utilizan en la agricultura, y también acaban en los ecosistemas circundantes. Los fertilizantes, aunque son un nutriente para algunas plantas, acaban en los arroyos y lagos en cantidades superiores a las que se darían de forma natural.

El resultado puede ser la eutrofización, una cantidad excesiva de nutrientes en una masa de agua que da lugar a un crecimiento considerable de plantas, como las algas, y a la falta de oxígeno en el agua debido a este aumento de plantas.

Cuando limpiamos la tierra para la agricultura, a menudo perdemos parte del suelo. Las especies de plantas que había originalmente en esa tierra desaparecen, y las que sustituimos pueden ser plantas que no son tan eficaces y que retienen el suelo y sus nutrientes. Así, el suelo se degrada con el tiempo. Si nos encontramos en zonas con fuertes precipitaciones, la sustitución de los bosques por tierras de cultivo suele provocar un aumento de las inundaciones.

Cómo cambia la agricultura nuestro clima

La agricultura ha cambiado drásticamente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La productividad de alimentos y fibras se ha disparado gracias a las nuevas tecnologías, la mecanización, el aumento del uso de productos químicos, la especialización y las políticas gubernamentales que favorecen la maximización de la producción y la reducción de los precios de los alimentos. Estos cambios han permitido que menos agricultores produzcan más alimentos y fibras a precios más bajos.

Aunque estos avances han tenido muchos efectos positivos y han reducido muchos riesgos en la agricultura, también tienen costes significativos. Entre ellos destacan el agotamiento de la capa superficial del suelo, la contaminación de las aguas subterráneas, la contaminación atmosférica, las emisiones de gases de efecto invernadero, el declive de las explotaciones agrícolas familiares, el abandono de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores agrícolas, las nuevas amenazas para la salud y la seguridad de las personas debido a la propagación de nuevos agentes patógenos, la concentración económica en las industrias alimentarias y agrícolas, y la desintegración de las comunidades rurales.

  Animales de diferentes ecosistemas

En las últimas cuatro décadas ha surgido un movimiento creciente que cuestiona la necesidad de estos elevados costes y ofrece alternativas innovadoras. En la actualidad, este movimiento a favor de la agricultura sostenible está ganando cada vez más apoyo y aceptación dentro de nuestros sistemas de producción de alimentos. La agricultura sostenible integra tres objetivos principales: salud ambiental, rentabilidad económica y equidad social (Figura 1). A estos objetivos han contribuido diversas filosofías, políticas y prácticas, pero la mayoría de las definiciones de agricultura sostenible se basan en algunos temas y principios comunes.