Mi clase en la nube los ecosistemas

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Nuestro concepto tradicional de un ecosistema se relaciona con el de uno físico: ahí fuera, en algún lugar de la naturaleza. Y esto no es erróneo. Un ecosistema es realmente, en pocas palabras, algo dentro de lo cual los organismos interactúan entre sí.

Un ejemplo es una charca de mareas en la costa sudafricana. O el de la selva amazónica de Sudamérica. A pesar de ser muy diferentes en tamaño, ambos son ejemplos de ecosistemas: múltiples organismos que conviven en combinación con su entorno físico.

Y estos ecosistemas pueden ser extremadamente diversos. Algunos ecosistemas son oceánicos, otros de agua dulce y otros terrestres. Los ecosistemas oceánicos son los más comunes, ya que cubren el 75% de la superficie terrestre. Los ecosistemas de agua dulce son los más raros, ya que sólo cubren el 1,8% de la superficie terrestre. Los ecosistemas terrestres cubren el resto.

Los ecosistemas terrestres pueden agruparse en categorías denominadas biomas, basadas en gran medida en el clima. Algunos ejemplos de biomas terrestres son las selvas tropicales, las sabanas, los desiertos, los bosques de coníferas, los bosques caducifolios y la tundra.

La teoría de Bronfenbrenner en el aula

Hoy en día, la nube es la base de la mayoría de las nuevas disrupciones tecnológicas, incluida la empresa componible, y ha demostrado su capacidad de recuperación, escalabilidad, flexibilidad y velocidad en tiempos de incertidumbre. Los entornos híbridos, multicloud y de borde están creciendo y sentando las bases para nuevos modelos de nube distribuida. Además, los nuevos avances en las comunicaciones inalámbricas, como el 5G R16 y R17, impulsarán la adopción de la nube a un nuevo nivel de uso más amplio, profundo y ubicuo. También surgirán casos de uso como las experiencias bancarias móviles mejoradas y la transformación de la atención sanitaria.

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La creciente fragmentación normativa geopolítica, el proteccionismo y el cumplimiento de la industria están impulsando la creación de nuevos ecosistemas de nube y servicios de datos regionales y verticales. Las empresas de los sectores financiero y público buscan reducir el bloqueo crítico y los puntos únicos de fallo con sus proveedores de nube fuera de su país.

Las regiones que no puedan crear o mantener sus propios ecosistemas de plataformas no tendrán más remedio que aprovechar las plataformas creadas en otras regiones y recurrir a la legislación y la regulación para mantener cierto nivel de control y soberanía. La preocupación de los políticos, el mundo académico y los proveedores de tecnología de estas regiones es cada vez mayor, lo que ha dado lugar a iniciativas como GAIA-X en los países europeos.

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Esta cuestión ha despertado el celo de los ciudadanos con mentalidad cívica desde que surgió un movimiento a favor de la educación pública universal y las “escuelas comunes” en Estados Unidos a principios del siglo XIX. Desde entonces, las eternas tensiones entre la educación profesional y la clásica, la gobernanza pública y la privada, los sindicatos y la administración, y entre las visiones progresistas y las tradicionales han circulado anualmente por nuestro discurso, como la gripe.

El fervor por la escuela pública se intensificó entre la década de 1980 y la de 2000, primero con la publicación del informe seminal Una nación en peligro, que creó una sensación nacional de extrema urgencia, seguida de un impulso bipartidista en las administraciones de Bush padre y Clinton para establecer objetivos “moonshot”, como “Todos los niños de Estados Unidos comenzarán la escuela preparados para aprender” o “La tasa de graduación de la escuela secundaria aumentará al menos al 90%”. El punto álgido de la reforma escolar federal fue la Ley No Child Left Behind de George W. Bush, que vinculó los estándares de rendimiento a las medidas de responsabilidad.

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Tutorial de Google Cloud Platform

Una pizarra es infinitamente más que diapositivas. Es la pieza central de tus clases, donde aprendes, juegas, te equivocas y lo vuelves a hacer hasta que lo haces bien. Consigue una herramienta en tiempo real que permita una participación no lineal y ad hoc.

Más recursos didácticos son siempre bienvenidos. Los profesores ya tienen bastante que hacer sin necesidad de crear sus propios medios interactivos. Es útil disponer de contenidos ya creados que sirvan de base para una lección eficaz.

Sería estupendo poder compartir una pantalla sin que nadie se tropiece con los cables o pierda los dongles. Con demasiada frecuencia, una tecnología “sencilla” depende de elaborados conectores, complejos sistemas de presentación inalámbricos o software hinchado.

Los educadores tienen ahora un alcance sin precedentes. Sin embargo, el mayor impacto requiere la mayor audiencia. Ahora es esencial llegar a los alumnos en línea donde ya están, por lo que los profesores pueden transmitir incluso desde dispositivos Android.

Existe el exceso de información. La moderna obsesión por el Big Data no ayuda mucho en el día a día de las aulas. Pero los datos correctos en el momento adecuado ayudan a los profesores a centrarse en atraer e inspirar a sus alumnos y obtener los mejores resultados de aprendizaje posibles.

  Los ecosistemas son la base de nuestra subsistencia