Definición de ecosistema biología

ecosistema. El agua, la temperatura del agua, las plantas, los animales, el aire, la luz y el suelo trabajan juntos. Si no hay suficiente luz o agua o si el suelo no tiene los nutrientes adecuados, las plantas morirán. Si las plantas mueren, los animales que dependen de ellas morirán. Si los animales que dependen de las plantas mueren, todos los animales que dependen de ellas morirán. Los ecosistemas en la naturaleza funcionan de la misma manera. Todas las partes trabajan juntas para formar un sistema equilibrado.

Un ecosistema sano tiene mucha diversidad de especies y es menos probable que se vea gravemente dañado por la interacción humana, las catástrofes naturales y los cambios climáticos. Cada especie tiene un nicho en su ecosistema que ayuda a mantener el sistema sano. Cada día conocemos nuevas especies y apenas estamos descubriendo el papel que desempeñan en el mundo natural. Estudiando y manteniendo la biodiversidad, ayudamos a mantener sano nuestro planeta.

Los ecosistemas tienen muchos organismos vivos diferentes que interactúan entre sí. Los organismos vivos de un ecosistema pueden dividirse en tres categorías: productores, consumidores y descomponedores. Todos ellos son partes importantes de un ecosistema.

Servicios de los ecosistemas

Por ejemplo, los bosques tropicales son ecosistemas formados por seres vivos como árboles, plantas, animales, insectos y microorganismos que están en constante interacción entre ellos y que se ven afectados por otros componentes físicos (sol, temperatura) o químicos (oxígeno o nutrientes).

El concepto de < ecosistema > es posible a varias escalas de magnitud. Desde organismos multicelulares como insectos, animales o plantas, pasando por lagos, cordilleras o bosques, hasta el planeta Tierra en su conjunto.

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Junto con los ecosistemas de agua dulce, los ecosistemas marinos también forman parte de la categoría más amplia de los ecosistemas acuáticos. Los ecosistemas marinos cubren más del 70% de la superficie de la Tierra y tienen un alto contenido en sal. Algunos ejemplos de ecosistemas marinos son los sistemas de alta mar, como la superficie del océano, el mar profundo, los océanos pelágicos o el fondo marino. Pero también hay sistemas cercanos a la costa como los arrecifes de coral, los manglares o las praderas marinas.

Los ecosistemas marinos también pueden caracterizarse siguiendo las dimensiones abióticas y bióticas mencionadas anteriormente. Así, sus componentes bióticos son los organismos y sus especies, los depredadores, los parásitos y los competidores. Por el contrario, la concentración de nutrientes, la temperatura, la luz solar, la turbulencia, la salinidad y la densidad son sus componentes abióticos.

Cuáles son los 4 tipos de ecosistemas

La vida en un ecosistema suele consistir en la competencia por recursos limitados, una característica de la teoría de la selección natural. La competencia en las comunidades (todos los seres vivos dentro de hábitats específicos) se observa tanto dentro de las especies como entre especies diferentes. Los recursos por los que compiten los organismos incluyen la materia orgánica de los organismos vivos o anteriormente vivos, la luz solar y los nutrientes minerales, que proporcionan la energía para los procesos vivos y la materia para formar las estructuras físicas de los organismos. Otros factores críticos que influyen en la dinámica de la comunidad son los componentes de su entorno físico y geográfico: la latitud de un hábitat, la cantidad de lluvia, la topografía (elevación) y las especies disponibles. Todas ellas son variables ambientales importantes que determinan qué organismos pueden existir en una zona concreta.

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Ejemplos de ecosistemas

Un ecosistema acuático es un ecosistema que se encuentra en una masa de agua y la rodea, a diferencia de los ecosistemas terrestres. Los ecosistemas acuáticos contienen comunidades de organismos que dependen unos de otros y de su entorno. Los dos tipos principales de ecosistemas acuáticos son los marinos y los de agua dulce[1] Los ecosistemas de agua dulce pueden ser lénticos (agua de movimiento lento, como charcas, estanques y lagos); lóticos (agua de movimiento más rápido, por ejemplo, arroyos y ríos); y humedales (zonas en las que el suelo está saturado o inundado durante al menos una parte del tiempo)[2].

Los ecosistemas marinos son los mayores ecosistemas acuáticos de la Tierra y existen en aguas con un alto contenido en sal. Estos sistemas contrastan con los ecosistemas de agua dulce, que tienen un menor contenido de sal. Las aguas marinas cubren más del 70% de la superficie de la Tierra y representan más del 97% del suministro de agua del planeta[3][4] y el 90% del espacio habitable de la Tierra[5] El agua de mar tiene una salinidad media de 35 partes por mil de agua. La salinidad real varía entre los distintos ecosistemas marinos[6]. Los ecosistemas marinos pueden dividirse en muchas zonas según la profundidad del agua y las características de la costa. La zona oceánica es la gran parte abierta del océano donde viven animales como las ballenas, los tiburones y el atún. La zona bentónica está formada por los sustratos situados bajo el agua, donde viven muchos invertebrados. La zona intermareal es el área entre las mareas altas y bajas. Otras zonas cercanas a la costa (neríticas) pueden ser las marismas, las praderas marinas, los manglares, los sistemas intermareales rocosos, las marismas, los arrecifes de coral y las lagunas. En las aguas profundas, puede haber respiraderos hidrotermales donde las bacterias quimiosintéticas del azufre forman la base de la red alimentaria.

Por Nerea Pico

[email protected], soy Nerea Pico. Te invito a leer mi blog, soy una apasionada de la naturaleza.